martes, 16 de octubre de 2007

III. Medias Verdades

La cara y la cruz de la misma moneda.
Tus ojos prometen apuestas
que no pueden pagar.

Y todo con medias verdades.

Pequeños destellos de luz que en la oscuridad
de mis sentimientos me guían hacia el final,
el abismo de tu interior.
Frontera que existe entre tu y yo.

Vana esperanza la de soñar
contigo de noche, de día.
Nubes cerradas que
no me dejan pensar.

Son tus medias verdades.

Me frustro, me ahogo en un torbellino
que ansia pasiones
que solo me hacen sufrir.

Y todo con medias verdades.

Rejas de una promesa fundada.
Castillo de naipes
que sabes que caerá.

Son tus medias verdades.

Mis labios, tus labios son solo recuerdos
de noches infames, malditas
aquellas de tu portal.
Maldita frontera que
existe entre tu y yo.

Y todo con medias verdades.

P.D.: Proyecto de letra de canción.

II. Posible o Probable

La delgada línea del destino truncada por millones de años luz de ondulaciones creadas por las interferencias de los dados de Fortuna. Esa es la diferencia entre posible y probable.

lunes, 15 de octubre de 2007

I. Odio las esquinas.

Odio las esquinas.

Nunca sabes que te puedes encontrar a la vuelta, pero peor es no saber lo que puedes perder al doblarla.

Odio las esquinas.

Te obligan a dejar cosas atrás, partiendo tu vida, llenando cada pequeño tramo recto de seguridad con sucios fragmentos de incertidumbre que fomentan las reacciones salvajes del ser humano. Volviéndonos bestias inmundas predispuestas a morder a aquellos que antes nos tendieron una mano solo por alargar ligeramente nuestra mísera existencia.

Odio las esquinas.

Te impiden ver como se aproximan los obstáculos del camino hacia ti, inexorablemente, como afiladas espadas de corazón helado. Espadas que cortan hilos de historias pasadas, hiriendo la profundidad de cada abominable ser que las desafía, mutilando cada una de las almas imperfectas que cambia su rumbo.

Odio las esquinas.

Mezquinas facetas de cada uno de los prismas humanos que ocultan sucias verdades, haciendo que ríos oscuros llenos de inmundicia personal desvíen su curso de una clara confrontación con la realidad hacia un lago insondable de desperdicios de psiques putrefactas.

Odio las esquinas.

Pequeñas divisiones ortogonales de cada uno que surcan como llagas la piel, la vida.

Odio las esquinas.